el corazón de agua...


Me siento. Arrimo la silla a la mesa. Abro mi bloc de bocetos.


Pienso. Miro a mi alrededor.

Veo un surtido de material preparado. Acuarelas, unas temperas algo secas,

un par de acrílicos, rotuldores y unos cuantos pinceles deformados. Busco mi

elemento esencial, complemento perfecto. Lo cojo, le saco punta. Es un 4B, perfecto.


Aun no empiezo.


Estoy buscando la mejor manera de comenzar. ¿Cómo expresarme?


Necesito un conductor de mi mensaje. Busco. Pienso -A lo mejor con ese rotulador

rojo, o quizás con unas pinceladas violeta.....- No, necesito unos ojos. Necesito un

cuerpo, una figura en la que apoyarme, en la que escribir mi mensaje para que

tome sentido.


Espero. Imagino.


Quiero expresar sensaciones. Algo casi abstracto. Fantástico. Quiero contar una

historia, pero en un espacio muy reducido. Puede que ina historia acerca de cada

persona, de todo lo que bulle dentro de ella. Sí, eso es lo que me interesa.

Quiero mirar más allá de su piel y descubrir los secretos que la imaginación se

guarda entre venas y carne. Lo veo.


Me distraigo.


Miro una foto. Es simple, sin poses ni dientes. Me fijo. Pienso.

-Sé que le gusta el mar. Sé que las olas corren por sus venas junto con los peces.

sé que el viento salado entra en sus pulmones. Ja! Debe de tener agua en vez de

sangre, debe de ser azul por dentro...-


¿Azul por dentro?¿Agua en vez de sangre? ¡Eso es! Lo veo perfectamente.

La maquina se pone en funcionamiento. Veo su corazón azul, veo como el agua

le rodea, y también la espuma blanca, el agua azul haciendo una fina capa

cambiándo el color de su piel. Siento el viento, las gotas saladas de las olas rotas.

Es real.


Debo conseguir que los demás lo vean. Debo desenterrarlo de la carne. Debo sacar

hacia fuera ese corazón de agua. Puede ser real y a la vez seguir perteneciendo a un

rincón de irrealidad, a ese paraje fantástico.


Suena Tchaikovsky, minuto 11:05 de la obertura.


Ya empiezo. Solo tengo que ilustrar esa visión, sacarla hacia fuera y apoyarla en la

misma piel. El mensaje será la visión, el mensajero la ilustración, y el soporte la realidad.

¿Y el resultado? espero que desenterrar aquello que sale del subconsciente, sensaciones,

irrealidades, expresiones y fantasías, para que se entremezclen con la realidad

y se hagan compañeras.




P.D: Esto es lo último que voy a enseñar del proyecto final,

porque apartir de este finde me voy a poner unas Duracell

recargables del tamaño del universo y no me las quitaré

hasta que esté todo bien enlazado y perfectamente impreso.

Mientras sigo teniendo a una pequeña niña de Íncaput en la cabeza.

Y un cojito en casa, que sin él, nada de esto sería posible.




2 comment:

Mar said...

¿Qué me gusta más:el modelo,la ilustración o el texto?,no lo sé,porque es difícil elegir entre las tres cosas.En fin,me gusta el conjunto,el todo final....Sigue así con tu proyecto y acábalo a tiempo.

Anonymous said...

Elia los dibujos son magníficos, hay mucha poesía en ellos….. pero hay algo que me ha parecido más emocionante si cabe… el relato de como se produce tu pensamiento, tu mirada hacia el, como esperas la idea y como la dejas entrar en ti…. Mi maestro me decía que el acto creativo profundo es un acto de espera, una espera activa, una espera llena, como la del contrabandista que mira la noche, la brisa, la temperatura, la luna y la estrellas y decide el momento exacto (¿Azul por dentro?¿Agua en vez de sangre? ¡Eso es!) para cruzar el río sin ser sorprendido. Ha sido magnifico leerte y que hayas revelado ese momento tan único y tan intimo que todo artista abraza alguna vez. Gracias Elia